Whaaaat? You are not watching GoT?????

¿No te han preguntado nunca cómo es posible que no estés siguiendo «Juego de Tronos»? ¿Cómo era imaginable que no estuvieras enganchado a «Perdidos»?  ¿No leíste la trilogía más impactante de los últimos 5.000.000 de años?

Es muy, muy probable que hayas hecho esta pregunta alguna vez, y seguramente de manera inconsciente. Te metes tanto en el tema, te tiene tan atrapado que se te olvida que quizás los demás no estén en la misma onda. Se te olvida que si buscaras  y usaras su motivador podría compartir un poco de tu afición, de esa que quieres que forme parte.

Con paralelismo con otros ámbitos nos encontramos frente al lanzamiento de algo nuevo, un nuevo producto con sus correspondientes fases de adopción durante las que afloran diversos grupos: El de los iniciadores, que leen, ven y recomiendan / promocionan. A estos se van incorporando los seguidores. ya sea por recomendación de un iniciador o simplemente por afiliación, porque es que todo el mundo ve la serie. Y cuando estos se convierten en fenómenos de masas, aparece el grupo de los detractores (o de los tardíos) porque sí, de los que pasan únicamente porque está de moda y se niegan a leer o ver algo únicamente porque todo el mundo lo hace y es EL TEMA de conversación habitual.

En muchas ocasiones he sido iniciador, la investigación me ha llevado a recomendar. También ha habido veces que he visto una peli o serie porque me la recomendaba alguien que sabía que me iba a gustar o bien alguien a quien considero un buen referente. Otras, las que menos, he leído algo porque a pesar de mi rechazo inicial ERA la base, la biblia en algún sector y la curiosidad acerca de qué tendría de tan magnífico pudo con el rechazo ¿Cómo podía no haber leído el libro? Resultado, decepción, confirmación de que lo que creía era correcto. Finalmente, me he encontrado conmigo y un rechazo frontal, no pienso verlo, y menos porque todo el mundo diga que es tan tan tan buena que es lo MÁS, lo ÚNICO y que hay que verla.

Si hablamos de lo que nos gusta, nos encanta y queremos recomendar es bueno preguntar a la otra persona acerca de sus intereses y adaptar la recomendación para asegurar el éxito.

 

Ready for the next fiery meal

Dicen que el picante crea adicción y que la afición por él es 6 veces mayor en gente exploradora, deseosa de una buena aventura, que gusta de una buena película de acción. Y quién sabe como cada uno se inició, lo empezaste a echar en la comida de manera gradual o bien probaste algo «fuerte» y entonces… Ya no más! No lo vuelvo a probar!! Otra como esta, ni en broma! Pero… volviste a echarlo a la comida, o repetiste algo ligeramente picante.

Y es bastante parecido a las múltiples aventuras en las que nos embarcamos durante el año. Llegamos a las vacaciones cansados, derrotados. ¡Menudo año! No paso más por otra como esta… Este año me lo tomo con calma y relax…

Ha sido un año en el que hemos combinado trabajo con familia, amigos y parte del tiempo libre restante lo hemos dedicado o hemos buscado un hueco para estudiar ( y nos ha traído de cabeza) o para desarrollar un proyecto personal o propio (empezando un nuevo libro de aventuras) y la vida, casi, casi no nos da.

Pero, una vez hemos descansado, reflexionado, renovadas las energías… Hemos vuelto a echarle un poco de picante a nuestro día a día. Es más, hemos subido el nivel. Si me saqué un grado, voy por el siguiente. Si inicié un proyecto que funciona, le invertiré la misma ilusión y más esfuerzo. Si el proyecto no funcionó del todo bien, reflexioné y ahora el picante se lo echo a otra comida.

Y quien se arrancó con el deporte tras mucho, mucho tiempo y tras un periodo de interrupción decide retomarlo y probar algo nuevo.

¡Ay! El efecto del picante en la vida, que lo pruebas y tras el brrr, otra vez! sabes que lo volverás a repetir.

Bienvenidos aventureros. Ánimo a los que empiezan!

 

black ribbon

When school year is over (yes! summer is here!)

Hace años (para algunos más que para otros) esta época del año significaba enfrentarse a las últimas pruebas, los últimos exámenes, la llegada de lo que parecía una espera interminable, un cambio de ciclo (pasar al cole de los «mayores»), decir adiós por un tiempo a los compañeros, disfrutar de mucho tiempo libre, hacer lo que durante el año no podíamos y preguntarnos un montón de cosas a medida que se acercaba el nuevo curso escolar, tomábamos consciencia de que el grado de exigencia subiría algo más.

Hoy, las cosas no han cambiado demasiado:

  • Ansiamos que lleguen las vacaciones que seguramente nos hemos ganado
  • Antes de marcharnos preparamos LA presentación al jefe
  • Pensamos en todo lo que vamos a hacer durante el tiempo que estaremos fuera y cuando volvemos lo contamos al resto de compañeros
  • Dejamos el máximo de temas cerrados para irnos con la conciencia tranquila (y que no tengamos que repetir en Septiembre)
  • Nos preguntamos: ¿tendremos compañeros de clase nuevos cuando regresemos?
  • Sabemos que a nuestra vuelta proyectos nuevos estarán esperando y que de nosotros esperarán fuerzas retomadas
  • Aquellos que emprenden una nueva aventura, que cambian de colegio, se enfrentan a la incertidumbre ya vivida ¿ahora qué?

Hay quien sigue llevando un calendario escolar interior, y para quién el nuevo curso escolar siempre tendrá ese puntito de intriga.

Feliz verano a los que empiecen ahora a disfrutarlo.

V=(c+h)*a

Hace un par de días, visualicé un video que arranca hablando de la energía con la que circulamos cada uno de nosotros por la vida y la energía que transmitimos a los demás. En él se desarrollaba la fórmula de Valor de las personas. Realmente interesante y se puede ampliar con más de un concepto.

 

El valor de las personas lo establece como una relación «matemática» de 3 factores principalmente:

Conocimiento

Habilidades

Actitud

 

Los dos primeros suman. Pero el tercero, es el más importante, es el que multiplica y nos hace grandes o pequeños.

A lo largo de nuestra vida y a través de estudio, lectura, … adquirimos conocimientos que podremos tener la posibilidad de aplicar o no.

Las habilidades, es otro factor que vamos adquiriendo o desarrollando con el paso de los años, y que nos permiten crecer en determinados entornos.

(c+h) y aquí entra la a, LA ACTITUD. El factor multiplicador. Este factor lo hemos abordado en varios posts. Es tan importante que determina el “valor» que mostramos como personas.

a: Cuando esta es pequeña, nos muestra gente gris, triste, que frena, que afronta ya las cosas con negatividad o pasotismo (psé, buf), que las ocurrencias de cada día las magnifican hasta niveles de catástrofe, que trata con desprecio a los demás, que mira de arriba abajo, que no escucha, que grita, … Da igual el cargo que tenga, da igual el número de títulos que tengas colgados en casa. Es esto lo que nos transmite muchas veces aquél que nos parece mediocre y nos produce rechazo. Es esto, lo que nos presenta al otro como gente “pequeña” interiormente.

A: Cuando esta es grande, vemos positivismo, alegría, respeto, escucha activa, dar importancia a las cosas que realmente la tienen, nos parece que estamos ante alguien que destaca. A quién quizás le otorgamos unos títulos que ni tiene, ni necesita. Porque quien dispone de ella en esta medida, emite un tremendo valor. Es cuando decimos ¡Qué grande!

Y todo, es un tema de actitud. La que nosotros decidimos tener, por lo que es la que se puede cambiar, gestionar porque como dice Victor el estado de ánimo se puede trabajar.

 

Hay un nosequé que echaba en falta en la energía que identificaba en la comunicación de los demás. Hay muchos posts en los que hemos hablado de actitud… Buen video, que me  permite linkar las dos cosas.. Gracias!

Se disfruta con este video de 5 minutos:

 Victor Küppers

Once upon a time… or How to apply literature to Real Life

Existe un maravilloso paralelismo entre literatura, lectura y la vida. Muchos de los libros que hemos leído se inspiraron en hechos reales y otros escapan totalmente de la realidad o imaginan un futuro muy lejano.

Cuántas veces hemos dicho figurativamente: hay que pasar página, ese capítulo ya está cerrado o es un libro que no volveré a leer? Aplicamos a cada una de nuestras experiencias el “hábito” de leer. Y, no aplican muchas de las historias que hemos leído a lo que sucede cada día? No ves un reflejo (con sus matices, claro está), entre libros y realidad?…

  • ¿No tienes la sensación que en la Empresa se dan situaciones que recuerdan a Juego de Tronos?
  • ¿No nos rodean personajes sacados de Alicia en el país de las maravillas?
  • ¿Tienes alguien cerca que parece tener un retrato escondido que es el único que envejece?
  • ¿No hay venganzas dignas del Conde de Montecristo?
  • Seguro que tienes amigos que son como Los tres mosqueteros
  • ¿Y las fábulas? Sí, sí, seguro que hay alguien cerca que te recuerda a la de Pedro y el lobo. Y ya hemos encontrado similitudes con La liebre y la tortuga en anteriores posts
  • No encuentras días, proyectos, situaciones,… que son La historia interminable?
  • No existe nadie parecido a Golum, de El Señor de los Anillos, y no cede nada de lo que tiene?
  • Hay proyectos que están igual de bien planeados que El peor viaje del Mundo.
  • Y quien no tiene cerca a alguien que lucha contra molinos de viento?
  • No has manejado tantos proyectos a la vez que parece que estás en mitad de La tía Julia y el escribidor?

Hay tantas y tantas comparativas que se pueden hacer. Después del  parón de vacaciones te invito a sumergirte en la lectura. Hay tantos símiles que encontrar! Eso sí, la realidad siempre supera a la ficción.

 

Silos and tribes

Las organizaciones se encuentran divididas por áreas, con objetivos no siempre próximos o comunes. La división, especialización es positiva y necesaria. Cuando todo el mundo sabe y hace de todo puede resultar complicado avanzar.

En la mayoría de empresas se trabaja bien dentro de un equipo pero no entre áreas. Los silos aparecen cuando los grupos deben o sienten que es necesario competir entre sí, levantando barreras con respecto a otros grupos.  Hay dos tipos de silos, los “sanos” (Especialización, capacidad de adaptación ante los objetivos de la empresa, transparencia,…) y los disfuncionales (opacidad, impermeabilidad,  Los silos son característicos de una estructura con una visión exageradamente vertical y que complican la comunicación organización.

Los silos son destruibles con el establecimiento de objetivos comunes, a través de la comunicación, con la generación de crisis que obliguen a trabajar conjuntamente, la aparición de un «enemigo» común, actividades conjuntas, equipos multifuncionales, rotación entre áreas…

Pero… en las organizaciones encontramos también las tribus!

Las tribus se forman al percibir a otras personas como  mayor parecido en términos culturales, de valores y actitudes. Las personas rápidamente formamos una identidad grupal. y nos es sencillo ver claras diferencias con el “resto”. Esto impide tener una foto global de la organización.

Las tribus logran que el trabajo se realice, superando estructuras jerárquicas. En el lado negativo, la existencia de tribus puede impactar en el cliente cuando la pelea entre tribus deja desatendido el servicio o cuando se culpa/señala a los otros en lugar de asumir responsabilidades.

Éstas no son destruibles, sino “unibles” a través (nuevamente) del uso de la “crisis”, pequeños triunfos.

La rotación de personas entre áreas es un elemento interesante, hay empresas donde no se permite, donde es obligatorio que una persona NO ocupe una posición durante más de un tiempo determinado, esto permite varias cosas, visión completa de la empresa, completa ruptura de las zonas de confort, imposibilidad de creación de silos y búsqueda finalmente de la mejor solución para la empresa.

Tribus y silos, concepto interesante a investigar, trabajar y evolucionar.

Envelope as usual, how could it be my fault?

Ayer se celebró la gala de entrega de los Óscar, evento seguido mundialmente y que este año ha sorprendido a todos (a los nominados más que a ningún otro) con el error de lectura acerca del film ganador.

Warren Beatty, al que le fue entregado un sobre de una categoría errónea  leyó el nombre de una de las actrices y dio por supuesto, que puesto que estaba entregando el premio a la mejor película que el nombre que leía era el de la protagonista del film ganador. Bien, en el exterior del sobre ponía «Actress in a Leading Role». No hubo doble chequeo, una lectura final antes de hacer la entrega.

De esta anécdota salen dos líneas de análisis, una acerca de el exceso de confianza en nuestra propia capacidad, otra acerca de cuando siendo nosotros el último punto de control delegamos la responsabilidad en el resto de la cadena.

La costumbre, rutina, exceso de confianza nos lleva a realizar asunciones que no haríamos en otro momento.Cuando se domina y se realiza una tarea de manera repetitiva, sin suponer reto alguno, …  dejamos de prestar atención y nos volvemos confiados, soberbios ya no ponemos nuestros cinco sentidos en lo que en ese momento estamos trabajando, dando espacio a cometer errores, dando espacio a posibles distracciones. ¿Podría el Señor Beatty haber leído el titulo que figuraba en el sobre y no haber asumido tanto? Por supuesto.

 

“El error fue de PWC que dio un sobre equivocado” bueno bien, nadie dice que no, 70 años custodiando y entregando los sobres… Aquí abrimos la segunda línea de análisis,  a pesar de confiar plenamente en una fuente, quizás en el eslabón anterior de la cadena, hay que tener siempre nuestro último punto de validación asegurando que lo que vamos a ejecutar/entregar es correcto, sobretodo cuando somos el último punto de contacto con el cliente. Desde luego que un cliente no entiende que quien le habla le diga que la culpa es de otro.

 No señalemos a otros, ni permitamos que la dinámica de la rutina domine nuestras vidas.

 

Superpowers: heroes & villains

Cada uno de nosotros tiene una percepción determinada de sí mismo, en la que listamos según la personalidad que tengamos más virtudes (Superpoderes…) que defectos o al revés. Y esta percepción que tenemos no tiene porque coincidir con la que tienen los demás de nosotros. No se trata aquí de confianza en uno mismo, sino de esa «lucha» que a veces empezamos contra lo que nos puede parecer superpoderes de otros.

Anteriormente hemos hablado de conocernos a nosotros mismos, pero para completar nuestra visión hay que tener el punto de vista de quien se relaciona con nosotros. Por el temor a que nos añadan defectos a la lista que nosotros mismos hemos creado, muchas veces no pedimos la visión que tienen sobre nuestras posibilidades. Prueba y pregunta o escucha a quien te conoce y aprecia y confía en su palabra. Encontrará muchos más superpoderes en ti de los que crees. Trabájalos, es decir, poténcialos siendo fiel a tu marca/ a lo que los demás resaltan en ti.

Hay dos tipos de superpoderes: los de impacto (superación por velocidad y volumen)  y los de calado (conocimiento, detalle, …)

A diario, nos relacionamos con gente que tiene unos superpoderes distintos a los nuestros, que parecen tener más efecto en situaciones donde existe discrepancia o creemos que existe una abierta competición. Y no hay héroes ni villanos, pero posicionamos al otro en función de cuanto pueda impactar en el objetivo que queremos lograr.

Lo que sí existe son los hechos objetivos, las palabras y el tiempo. Para neutralizar el superpoder del otro….

  • Si el argumento es contrario a nuestra experiencia, realiza las preguntas adecuadas que redirigen o anulan ese argumento.
  • Si la velocidad de argumentación supera a la nuestra, procura rebajar el ritmo de la discusión. Anota los puntos que quieras rebatir (para no olvidarnos) y contesta uno a uno.  Cuando no es posible, busca la información y comparte.
  • Si tenemos poca retentiva con los datos cuando te prepares la reunión anota las relevantes y consúltalas en el momento que sea necesario o ten a mano lo que puedas requerir.

Convertirte en alguien que no eres no tiene sentido y dedicar esfuerzos a convertir los puntos débiles en fuertes… es no optimizar esfuerzos, es más sencillo matizarlos para que no nos supongan un problema.

Are you truly listening?

Decía que quien se atreve a preguntar, no debe temer la respuesta. ¿Cuántas veces no ocurre que quien pregunta, lo hace como trámite (mera costumbre o para juzgar) sin querer escuchar una respuesta?

Quien pregunta únicamente para reafirmar una opinión no acostumbra a acoger de buen grado una respuesta no esperada, deja de escuchar y se pone a la defensiva. Por más que se intente desarrollar una explicación lo único que escucha son ataques y/o justificaciones.

Quien cuestiona, va ya con prejuicios y con la única intención de justificar un ataque o validar la opinión pre-formada antes de formular ninguna consulta. Las preguntas que se hacen se lanzan desde un conocimiento previo de la situación que es falso, ficticio. No pretende escuchar y ante la respuesta o explicación que le den seguramente lance afirmaciones como no es así, no lo comparto, ….

Quien no conoce, o conoce poco una actividad  pregunta, escucha y recorre el proceso junto a su interlocutor. Se sitúa en la misma posición del otro y es capaz de lanzar nuevas preguntas o propuestas que hagan replantear (quizás) el porqué de la situación actual o cómo se puede mejorar.

Y hay, quien tiene conocimiento y se ha formado una opinión, pero pregunta sin juzgar, aceptando la validez y conocimiento de los demás. Escucha de verdad y por ello es capaz de elaborar las preguntas que le permitan revisitar el razonamiento que siguió (y quizás corregirlo), entender el porqué, redirigir las preguntas para que el interlocutor sea quien se plantee si es posible otro camino mejor.

Hay muchos tipos de preguntas y muchas formas de preguntar. La manera y el motivo permitirán que las respuestas sean más o menos constructivas.  No hay una verdad absoluta y de nuevo, quien pregunta (The risk of asking) se arriesga a una respuesta y, sobretodo, tiene el deber de escuchar de verdad.

Do you know where your limits are?

Dicen que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Y que no hay más limite que el que nos imponemos. Veamos.

La capacidad intelectual, capacidad de relación, capacidad de estudio, perserverancia, creatividad, visión global y de oportunidades… todas ellas son variables o habilidades que cada uno tiene en distinta medida.

¿Qué puede convertirse en potenciador o limitante?

  • El nivel de autoconocimiento, que es nuestro motor. Saber qué capacidades naturales y/o puntos fuertes tenemos.
  • Creencia en nosotros mismos (y derivado del punto anterior). Cuando creemos en nuestras capacidades, somos capaces de aprovecharlas para avanzar hasta donde queramos.
  • La curiosidad
  • Las creencias que hayamos dejado arraigar con el paso del tiempo
  • Nuestra reacción ante la negativa, rechazo o fracaso
  • Cómo aceptamos que nuestro entorno marque las pautas a seguir o cómo creemos que debemos crear el mundo
  • El enfoque que queramos dar a nuestra vida
  • La inversión en nosotros mismos

Nuestro límite personal es proporcional a la actitud que tomemos ante cada una de estas posibilidades.

Avanzamos a medida que aprovechamos al máximo nuestros puntos fuertes y el límite estará tan lejos como lo permitamos.

Como siempre, los ritmos de evolución no son iguales, porque limitantes y potenciadores han dejado su propia huella en cada uno de nosotros. Tampoco lo son los límites, cada uno marca el suyo.