Tips to get rid of part of the noise that is surrounding us

A nuestro alrededor se genera mucho ruido, mucho. Parte lo generamos nosotros mismos y parte dejamos que nos llegue a los oídos. Pero, ¿Hay algo que podamos hacer para conseguir que el silencio vaya ganando terreno? Quizás, …

Me llevó a pensar en este tipo de ruido una canción con ya mucha historia a sus espaldas, pero que descubrí hace bien poco. Una canción de Rafael, cuyos primeros versos dicen:

«De mis secretos deseos
de mi manera de ser
de mis ansias y mis sueños
que sabe nadie
que sabe nadie

de mi verdadera vida
de mi forma de pensar
de mis llantos y mis risas
que sabe nadie»

Tanto programa, artículos opinando sobre lo que este o el otro hace o deja de hacer. Tantos corrillos, tantas conversaciones que cansan, tanta opinión gratuita que nos rodea.

Cada uno tiene sus sueños, expectativas, ambiciones, manera de ser y manera de hacer. Entre la vida laboral y la vida personal cada uno establece la distancia que considera oportuna. Y por supuesto, comparte con su entorno lo que considera oportuno.

Y frecuentemente se analiza, se comenta o se critican acciones, decisiones de los demás sin que  se haya pedido opinión alguna. Si lo piensas:

¿Cuántas veces se espera que los que tienen la capacidad tengan la ambición para promocionar?

¿Cuántas veces se juzga un modo de vida no «convencional»?

¿Quién no escucha en conversaciones, donde el protagonista no está, yo no haría, yo no entiendo, a mi no me parece lo que está haciendo?

¿Cuántas veces se da la opinión sin que haya sido pedida ayuda alguna?

¿Porqué la privacidad se considera motivo de comentarios?

Aplicar constantemente nuestro prisma a los demás, seguro nos da una visión borrosa, miope de SU realidad. Y cuando uno aplica ese filtro, ese prisma, de manera gratuita, ocupa espacio y tiempo innecesarios. Dicho de otro modo, la crítica gratuita no lleva a ningún sitio.

La mochila de cada uno se vuelve mucho más ligera en el momento en el que realmente el primer lugar de nuestros razonamientos lo ocupa el plantearnos y, en algunos casos asumir, qué nos mueve a nosotros. Reflexionamos sobre lo que estamos haciendo para llegar a ello y después escuchamos de verdad a los demás, sin filtros, sin juicios.

Are you truly listening?

Decía que quien se atreve a preguntar, no debe temer la respuesta. ¿Cuántas veces no ocurre que quien pregunta, lo hace como trámite (mera costumbre o para juzgar) sin querer escuchar una respuesta?

Quien pregunta únicamente para reafirmar una opinión no acostumbra a acoger de buen grado una respuesta no esperada, deja de escuchar y se pone a la defensiva. Por más que se intente desarrollar una explicación lo único que escucha son ataques y/o justificaciones.

Quien cuestiona, va ya con prejuicios y con la única intención de justificar un ataque o validar la opinión pre-formada antes de formular ninguna consulta. Las preguntas que se hacen se lanzan desde un conocimiento previo de la situación que es falso, ficticio. No pretende escuchar y ante la respuesta o explicación que le den seguramente lance afirmaciones como no es así, no lo comparto, ….

Quien no conoce, o conoce poco una actividad  pregunta, escucha y recorre el proceso junto a su interlocutor. Se sitúa en la misma posición del otro y es capaz de lanzar nuevas preguntas o propuestas que hagan replantear (quizás) el porqué de la situación actual o cómo se puede mejorar.

Y hay, quien tiene conocimiento y se ha formado una opinión, pero pregunta sin juzgar, aceptando la validez y conocimiento de los demás. Escucha de verdad y por ello es capaz de elaborar las preguntas que le permitan revisitar el razonamiento que siguió (y quizás corregirlo), entender el porqué, redirigir las preguntas para que el interlocutor sea quien se plantee si es posible otro camino mejor.

Hay muchos tipos de preguntas y muchas formas de preguntar. La manera y el motivo permitirán que las respuestas sean más o menos constructivas.  No hay una verdad absoluta y de nuevo, quien pregunta (The risk of asking) se arriesga a una respuesta y, sobretodo, tiene el deber de escuchar de verdad.