Memories of school days… sometimes it seems to be still then

Hace unos pocos años (bueno, quizás algunos pocos muchos) vivíamos en un entorno más o menos divertido, con pocas obligaciones que nos parecían muchas, mdrugábamos sin querer hacerlo, desayunábamos en casa o  ya en el cole, salíamos al trote (eso seguro) para coger el autobús, que nos llevaran en coche o ir andando… Una rutina de lo más entretenida.

Pasábamos el día entre cuatro paredes, entre libros, pizarras y frente a un pupitre.

En clase siempre existió aquél que se sabía todas las respuestas y no podía esperar a compartirlas, el que no se las sabía nunca, el que no prestaba atención.

Entre el grupo los había tímidos, extrovertidos, divertidos. Teníamos gente con vidas complicadas, consentidos, …

Había profesores a los que no se les rechistaba porque imponían, otros que cuando hablaban no se oía un ruido de lo inmersos en la historia que estábamos y otros que por mucho que intentaran imponer el orden tenían el gallinero alborotado, todos hablando al mismo tiempo, gritando…

Las asignaturas nos parecían aburridas, difíciles, entretenidas o por lo menos un rato divertido que nos permitía aprender y pasarlo bien.

Durante el recreo, o la hora del patio, podían pasar múltiples aventuras. Podíamos jugar a lo que mandara EL líder de la clase o decidirlo entre todos, empezar a jugar a algo y dejarlo a la mitad, planear juegos con fases. La manera de jugar también tenía variantes, imagina o recuerda los partidos de fútbol, los había (dentro de los límites posibles de esa edad, claro) más o menos organizados, con papeles claramente asignados, el portero, el defensa… y los había completamente caóticos, alguien tiraba un balón y allí, saltábamos todos a por él a ver quien era el primero que marcaba en portería. Qué importaba si nadie había decidido hacer de portero, autorregulación total y absoluta.

Y cuando llegábamos a casa, deberes, cena.. nos preguntaban qué tal nos había ido el día y en excepcionales ocasiones nos caía una regañina.

El entorno es distinto y nosotros (supuestamente) hemos evolucionado y madurado. Ya no hacemos lo mismo. Pero…

¿Se trata de un flashback a lo grande? Hoy, si observas, ¿No tienes la sensación (a veces) que estás en el cole? ¿Te recuerda lo que lees a lo que has visto últimamente?

Este recuerdo en la memoria sirve de introducción para el próximo post, porqué algunos líderes y organizaciones no saben ni pueden evolucionar o transformarse.

One of those few times you felt that «je-ne-sais-quoi»

Domingo tarde-noche, fin de semana intenso, de regreso de un largo viaje, más de media hora para aparcar y nos esperaba un concierto casi olvidado en la memoria, de un grupo de los clásicos de nuestro tiempo .. baja expectativa sumadas pocas ganas, muy distantes de lo que allí encontraríamos. De repente, suenan los primeros acordes y todo, absolutamente todo lo anterior, desaparece y adquiere, se transforma en un buen rollo increíble, una atmósfera brutal. 

Lo que parecían desventajas, se convirtieron en fortalezas: Sala pequeña, sonido perfecto, solo pista. ¿Catalizadores? Muy buen rollo entre el público, viejos amigos de los grandes éxitos y del grupo, un grupo que conecta con el público y que nunca parece haber perdido la chispa entre ellos.

¿cuántas veces hemos ido a una presentación, a una jornada de trabajo, a un evento desanimados, enfadados, sin ganas y hemos salido con una perspectiva completamente distinta? Nos lo hemos pasado bien, ha sido interesante, lo hemos disfrutado? Seguramente, pocas, bastante pocas.

Pero cuando ha sucedido esa “magia”, cuando hemos salido con esa sensación de yo-no-se-qué pero ha sido especial, es porque ha habido algo que lo ha hecho distinto. (en algún post antiguo quizás se ha asomado) es, porque nuestra actitud ha cambiado, las bajas expectativas han hecho que bajáramos la guardia de la “negatividad”, la capacidad del sitio era idónea para el ambiente que se quería conseguir, quien dirigía/presentaba el evento dominaba el tema, lo disfrutaba y así lo transmitía, ponía su alma en ello. Si había más de un ponente, se notaba la buena onda entre ellos, la complicidad, la distensión.

Y en cuanto nuestra actitud cambió de preventiva a receptiva, hemos aportado y mucho a crear la dinámica perfecta, a construir ese je-ne-sais-quoi, a pasarlo bien, a disfrutar.

 Cuando uno trabaja duro y pone el alma, el resultado es excelente.

 Pásalo bien, mientras trabajes y cuando no: Work hard, play hard

Once upon a time… or How to apply literature to Real Life

Existe un maravilloso paralelismo entre literatura, lectura y la vida. Muchos de los libros que hemos leído se inspiraron en hechos reales y otros escapan totalmente de la realidad o imaginan un futuro muy lejano.

Cuántas veces hemos dicho figurativamente: hay que pasar página, ese capítulo ya está cerrado o es un libro que no volveré a leer? Aplicamos a cada una de nuestras experiencias el “hábito” de leer. Y, no aplican muchas de las historias que hemos leído a lo que sucede cada día? No ves un reflejo (con sus matices, claro está), entre libros y realidad?…

  • ¿No tienes la sensación que en la Empresa se dan situaciones que recuerdan a Juego de Tronos?
  • ¿No nos rodean personajes sacados de Alicia en el país de las maravillas?
  • ¿Tienes alguien cerca que parece tener un retrato escondido que es el único que envejece?
  • ¿No hay venganzas dignas del Conde de Montecristo?
  • Seguro que tienes amigos que son como Los tres mosqueteros
  • ¿Y las fábulas? Sí, sí, seguro que hay alguien cerca que te recuerda a la de Pedro y el lobo. Y ya hemos encontrado similitudes con La liebre y la tortuga en anteriores posts
  • No encuentras días, proyectos, situaciones,… que son La historia interminable?
  • No existe nadie parecido a Golum, de El Señor de los Anillos, y no cede nada de lo que tiene?
  • Hay proyectos que están igual de bien planeados que El peor viaje del Mundo.
  • Y quien no tiene cerca a alguien que lucha contra molinos de viento?
  • No has manejado tantos proyectos a la vez que parece que estás en mitad de La tía Julia y el escribidor?

Hay tantas y tantas comparativas que se pueden hacer. Después del  parón de vacaciones te invito a sumergirte en la lectura. Hay tantos símiles que encontrar! Eso sí, la realidad siempre supera a la ficción.