One of those few times you felt that “je-ne-sais-quoi”

Domingo tarde-noche, fin de semana intenso, de regreso de un largo viaje, más de media hora para aparcar y nos esperaba un concierto casi olvidado en la memoria, de un grupo de los clásicos de nuestro tiempo .. baja expectativa sumadas pocas ganas, muy distantes de lo que allí encontraríamos. De repente, suenan los primeros acordes y todo, absolutamente todo lo anterior, desaparece y adquiere, se transforma en un buen rollo increíble, una atmósfera brutal. 

Lo que parecían desventajas, se convirtieron en fortalezas: Sala pequeña, sonido perfecto, solo pista. ¿Catalizadores? Muy buen rollo entre el público, viejos amigos de los grandes éxitos y del grupo, un grupo que conecta con el público y que nunca parece haber perdido la chispa entre ellos.

¿cuántas veces hemos ido a una presentación, a una jornada de trabajo, a un evento desanimados, enfadados, sin ganas y hemos salido con una perspectiva completamente distinta? Nos lo hemos pasado bien, ha sido interesante, lo hemos disfrutado? Seguramente, pocas, bastante pocas.

Pero cuando ha sucedido esa “magia”, cuando hemos salido con esa sensación de yo-no-se-qué pero ha sido especial, es porque ha habido algo que lo ha hecho distinto. (en algún post antiguo quizás se ha asomado) es, porque nuestra actitud ha cambiado, las bajas expectativas han hecho que bajáramos la guardia de la “negatividad”, la capacidad del sitio era idónea para el ambiente que se quería conseguir, quien dirigía/presentaba el evento dominaba el tema, lo disfrutaba y así lo transmitía, ponía su alma en ello. Si había más de un ponente, se notaba la buena onda entre ellos, la complicidad, la distensión.

Y en cuanto nuestra actitud cambió de preventiva a receptiva, hemos aportado y mucho a crear la dinámica perfecta, a construir ese je-ne-sais-quoi, a pasarlo bien, a disfrutar.

 Cuando uno trabaja duro y pone el alma, el resultado es excelente.

 Pásalo bien, mientras trabajes y cuando no: Work hard, play hard

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