Celebrating what’s new every day

«No importa cuántos años cumplas, nunca vas a ser más joven que hoy. Disfrútalo, aprende. Haz cosas nuevas»

Procede de un vídeo, un mensaje recibido en un día particular y lo envía una entidad  (dato no muy relevante, pero interesante). Es la historia de Josep (magníficos 100 años!), cómo cambió el rumbo de su vida, cuenta cuántas veces otros y uno mismo dijeron eres demasiado viejo para andar con aventuras! Cuántos cambios sucedieron sin que uno los provocara, cuánto tuvo que cambiar él mismo, cuántas cosas fue y cuántas cosas hizo.

Nos hemos tomado un descanso, la Gran Manzana lo merecía y este parece un punto excelente para retomar el sano vicio de escribir, porque varias cosas son particulares acerca de esta historia: lo que nos cuenta, que mágicamente parece resumir algunos de los posts publicados en este blog, el momento en el que llega, lo cuidada que está,…

Se habla mucho del story telling en el mundo del márketing, sobre que nuestros productos deben contar una historia. Aquí no se habla de producto alguno, sólo trata de un desconocido narrando su vida a un cliente y transmite un mensaje de cambio. Curioso que contando e incentivando el cambio, te apetezca permanecer como cliente. Quizás es por la atención que se le pone o el sencillo detalle que, fíjate ! desencadena un post!!!!

De las «historias» que cuentan los demás (breves, largas, escritas, orales, … ) siempre aprenderemos valiosas lecciones u obtendremos pistas, nos llegará de una manera especial u obtendremos puntos de vista que no habíamos contemplado.

Abre bien oídos y ojos, quien sabe dónde estará la siguiente oportunidad o qué es lo que provocará en ti la próxima historia que te llegue.

Lessons learned… from everything

De toda experiencia o Proyecto hay que sacar lecciones aprendidas. Y, por supuesto, hacer algo con ellas.  Esto, entre otras cosas, es aplicar el dicho de “no tropezar dos veces con la misma piedra”.

 Y, sí, sí.. lo observaremos desde dos puntos de vista (as usual) el profesional y el personal.

 

Acerca del lado profesional: durante el desarrollo de un proyecto iniciado desde cero, en el que empezamos algo que nadie a nuestro alrededor ha intentado, aprenderemos sobre lo que ha funcionado y lo que no. Ambos aprendizajes es bueno mantenerlos en mente y compartirlos con aquellos que se planteen iniciar ese camino en el futuro.

Otra posible entrada de las Lecciones aprendidas, proviene de proyectos anteriores, en los  que alguien ya ha iniciado esos pasos, ¿para qué empezar nuevamente de cero? Escucha por todo lo que ya pasaron y aplica lo mejor, evitando aquellos pasos que no resultaron de manera positiva. El final debe ser mejor, seguro…

 

Personal – Profesional: aquello que afecta a nuestra persona pero que deriva de una actividad profesional, como por ejemplo, desarollado en un foro interno o en un foro externo, representar a la compañía en actividades… ¿Quién cuando se escucha o se ve no se da cuenta que hay una palabra que repite demasiado, un tick que acompaña nuestros gestos? De esto también se aprende y a través de la consciencia… es posible matizar o corregir. No hay mejor crítico que nosotros mismos.

 

Ámbito Personal: Se da cuandoando pruebas un plato nuevo, cuando descubres en quien puedes y en quien no puedes confiar tus inquietudes, aprendes qué matiz se da a las palabras que utilizas o el matiz que se da a lo que expresas como persona… Las lecciones aprendidas aquí pueden dejar marca  más profunda y redirigir los pasos o decisiones quizás es un poco más dificil.

El cambio sobre lo que es propio de nosotros mismos es el más complejo pero, sin duda, el que tiene mayor impacto.

 

How many plans can you handle?

Para llegar a una meta, lograr un objetivo no hay un único camino. Ante la visualización o construcción de la posible solución tenemos dos tipos de perfiles, el de quien tiene un Plan A (con algunas variaciones y/o plan de contingencia) y el de quien desarrolla hasta el Plan N’.

En entornos estables, quien trabaja bajo un único Plan A ejecuta a la perfección el camino marcado, sabe superar algunos obstáculos y tiene preparado un backup en caso que surjan problemas, su plan de contingencia. Son personas en apariencia metódicas, más rígidas al cambio.

Hay quien al fijar el objetivo traza todas las rutas posibles (tiempo, esfuerzo requerido, recursos..) y es capaz de clasificarlas de más a menos óptima siempre teniendo en mente dónde hay que llegar y qué no se puede perder. Si el Plan A falla, ya está poniendo en marcha el B, en caso que este empiece a desviarse… ya está pensando en la siguiente opción. La última barrera entre conseguir el objetivo y desperdiciar recursos es el Plan N’. Son personas en apariencia caóticas, pero se trata de un caos ordenado. Las opciones ya están dibujadas, solo que únicamente las muestra si es necesario. Este tipo de personas se mueven fácilmente en entornos de desconocimiento o incertidumbre. En muchas ocasiones, se preguntan a si mismos porqué todas las asignaciones «curiosas» recaen sobre ellos.

Cada uno de ellos se siente fuera de lugar, quizás incómodo, al moverse en el entorno del otro. Los metódicos, se agobian en la incertidumbre, porque ¿y si lo que tengo planeado no funciona? Los caóticos se aburren en entornos estables.

Por eso, ¿Porqué a veces envidiamos la situación del otro cuando si nos conocemos a nosotros mismos sabemos que no nos gustaría?

 

 

 

 

 

Spiral thoughts

Hay algo que nos ronda por la cabeza, pero no sabemos decir qué es, algo que nos molesta, que no alcanzamos a entender, … tantas ideas desordenadas, dudas, muros contra los que nos golpeamos… Y muchas veces no encontramos la salida porque estamos en espiral sobre un micro-pensamiento. ¿Qué tipos hay y cómo salimos?

Pensamiento en espiral 1: Cuando tenemos piezas que no encajan (un problema encima de la mesa que nos cuesta resolver, un fallo que sabemos que existe pero no logramos ver dónde). ¿Cómo salir? es bueno dejar que la mente se centre en otra cosa, en otra actividad. De repente, sonará un click en tu mente y las piezas encajarán.

Pensamiento en espiral 2: Cuando un suceso, una conversación nos ha enojado o preocupado podemos entrar en una dinámica de auto-contemplación, de queja, de vuelta recurrente al momento. Esto hace que nos afecte algo más cada vez que pensamos en ello. ¿Cómo salir? Date derecho a un tiempo limitado de rabieta. Luego deja que los demás pinten la foto más grande, busca una solución y sigue camino. La próxima vez, hablarás de ello con algo de humor.

Pensamiento en espiral 3: Sorprenderse una y otra vez cuando una persona o colectivo no ven el mundo de la manera o con la claridad con la que tu lo ves. Este es quizás uno de los más interesantes por dos motivos porque tu ves otra foto y te parece obvio lo que los demás ven distinto y en segundo lugar, porque va ligado a tu manera de ser y sobre el que tienes poco poder de actuación ¿Cómo salir? Si intentaste cambiar el «mundo» y el resultado fue el opuesto al esperado, déjalo. Ves las cosas de una manera distinta y solo cambia la manera de ver las cosas quien acepta otras visiones y está dispuesto a cambiar.

Dejar que las cosas fluyan, se vayan te permite rebajar tu carga emocional. No es que no te preocupes, porque lo haces, simplemente aprendes a gestionar mejor, a reducir al mínimo el tamaño de las espirales.

 

You can call me old-fashioned

Hoy se vive deprisa, se consume inmediatez, hay mucho refugio en el supuesto anonimato o escudo de apps y redes,  se vive de o se vende mucha imagen, apariencia, mucho título, mucho front y poco back… Y parece que quienes siguen otro camino y utilizan los medios de otra manera, con otro equilibrio .. Pueden llegar a verse, descolocados, con cierto sentimiento de ser anticuados

Permitidme poner algunos ejemplos:

  • Seguimos dando los buenos días y las buenas tardes
  • Regalamos una sonrisa aunque no sea nuestro mejor día
  • Preferimos llamar cinco minutos a perder dos horas con eternos intercambios de emails
  • Somos amables con quien se cruza en nuestro camino
  • Lo que empieza a ser un clásico de este blog: Somos coherentes y consecuentes
  • Creemos en la honestidad
  • Seguimos manteniendo y creyendo en nuestros valores y principios
  • Escribimos e-mails conscientes de que al otro lado, los recibe una persona. Es decir, le dedicamos la atención y el tiempo que se merece
  • Nos gusta una reunión presencial de vez en cuando, porque… la tecnología ayuda, pero no es lo mismo
  • Si se formula una pregunta, esperamos obtener una respuesta
  • Somos conscientes de que competir y colaborar no están reñidos
  • Procuramos prestar atención cuando nos cuentan algo
  • …..

Si hoy en día, cumplir gran parte de lo anteriormente descrito es ser anticuado, entonces…

Yes,

disco you can call me old-fashioned

The «luck factor»

Muchos «admiran» el factor suerte de otros. A continuación os propongo un sencillo cuestionario a través del cual podréis conocer cuál es vuestro nivel de suerte. Las preguntas están divididas en dos grupos y su respuesta es un sencillo SI/NO.

¿Preparados?

Grupo A:

1.) ¿Estás vivo?

2.) ¿Tu día consta de 24 horas?

Grupo B:

1.) ¿Tienes una meta fijada?

2.) En caso de haber respondido afirmativamente a la pregunta 1. ¿Tienes elaborado un plan para lograrla?

3.) ¿Tienes inquietud por aprender?

4.) ¿Ayudas a otras personas?

5.) ¿Te has construido una red de contactos?

6.) ¿Crees que aunque tu trabajo está bien considerado puedes dar más?

7.) ¿Asumes riesgos?

8.) ¿Buscas oportunidades?

9.) ¿Trabajas en objetivos comunes?

10.) ¿Pasas tiempo con tus seres queridos?

11.) ¿Tienes un “rincón” donde recargar pilas?

12.) ¿Dedicas algo de tiempo al deporte?

Calcula tus Resultados:

Si has respondido «SI» a más de una pregunta del grupo A, ¡¡¡enhorabuena!!! ya estás en la mitad de la tabla.

Suma por cada respuesta afirmativa del Grupo B un punto: te dejará más cerca de TU nivel de suerte. Por cada respuesta negativa…. suma una oportunidad. La suerte se construye. Si las circunstancias no te gustan tienes siempre la posibilidad de cambiarlas.

Cada decisión o no decisión que tomamos nos hace más “afortunados” o menos. Del mismo modo mientras recorremos ese camino, nos hace más o menos felices. Todo depende de cuales sean tus metas y dónde esté tu equilibrio.

The risk of asking

Hay muchos tipos de preguntas que hacemos a diario: retóricas, de cortesía, para reafirmar algún pensamiento / teoría, para resolver dudas, para obtener una opinión, un punto de vista… Y cuando preguntamos nos arriesgamos: a que la respuesta sea justo lo contrario de lo que esperábamos oír, esa verdad que no queríamos escuchar, ese resultado que no es ideal…

Pero cuando queremos y/o necesitamos saber, el único camino válido es preguntar. Intuir, suponer, adivinar, bueno, no ayudan si lo que necesitamos es aportar luz ante un dilema o una duda.

Cómo formulemos/acompañemos/escenifiquemos la pregunta, permitirá al interlocutor acotar dónde se requiere su conocimiento, visión personal, …

  • Cuánto más abiertas son las preguntas, más abierta es la posibilidad de respuesta y más lejana será la solución de lo que pretendíamos cuando la formulamos. Y para algunos interlocutores este grado de «dispersión» es mortal (consideremos como juega el factor cultural).
  • Si la acompañamos de frases como: «dime realmente lo que piensas, lo que te parece» dejamos totalmente a merced de la sinceridad del interlocutor. Y, en estos casos, ante la virtud de preguntar está el riesgo de responder. Es decir, cuando se pide opinión, uno se arriesga a que la respuesta sea diametralmente opuesta a lo esperado (¿qué opinas de mí? ¿Qué te parece la presentación? ¿Cambiarías algo de este documento?).
  • Peticiones solitarias y tan genéricas como: ¿Puedes darme las cifras del mes pasado? ¿Tus ratios de control? ¿El contacto del Señor…? El riesgo aquí, es obtener como respuesta un PARA QUÉ lo quieres, haber creado recelo innecesario y bloquear (en casos límite) futuras interacciones.

Este caso de las peticiones/preguntas solitarias merece un punto de atención. Para ellas y como en las historias tradicionales, siempre es bueno contar con una Introducción, un Nudo y un Desenlace. Esto, reduce el riesgo de respuestas que NO gustan.

Introducción: Presentarnos si con quien hablamos no nos conoce, o si nos conoce pero desconoce en qué estamos trabajando en este momento… Para qué pregunto, para qué pido, cuál es el motivo de mi pregunta. Siempre lo más claramente explicativo posible.

Nudo: Qué es exactamente lo que necesito: explicación de un tema, petición de un dato, definición de un concepto…

Desenlace: Resumir la explicación (asegurar que se entendió si era una pregunta de explicación), contextualizar el uso final del dato ( es difundible? y cumplirlo, sirvió para calcular este dato final,…), explicar qué próximos pasos se darán (si pedimos opinión sobre una presentación, sobre una situación concreta…).

Cuando contamos el porqué preguntamos (y porqué pedimos) y mostramos el resultado o dónde ha sido utilizado, nos es mucho más fácil interactuar en un futuro (ya sea porque la comunicación puede ser más fluida o porque a quién preguntamos nunca le interesó responder).

Balance

Alguna vez habré comentado los tres pilares que considero nivelan la vida de cada uno:

Espacio individual: cómo nos cuidamos, ejercicio, alimentación, tiempo .. un espacio mío.

Espacio familia, pareja, amigos: refugio, burbuja, .. nos permite recargar pilas, sin necesidad de decir nada, de explicar, de justificar.

Espacio de Trabajo: disfrutar con lo que uno hace no tiene precio, se puede dedicar tiempo y esfuerzo. No nos parece tan duro cuando nos gusta, cuando sabemos que tiene un objetivo.

Los tres nos dan un Equilibrio vital. Si uno de los tres se tambalea por un tiempo, los otros dos nos soportan, mantienen la carencia del que falla.

Cuando son más  de uno es cuando falta el aire, sobra espacio, no hay tiempo,.. nos perdemos.

Cuidar los 3 pilares es crucial, empezando por uno mismo, por no tomarnos tan en serio ni el trabajo ni la vida, disfrutar de amigos, familia y pareja.

No hay balance de final de año, hay equilibrio constante, mejora y recorrido SIEMPRE.