Why sometimes you need to refuse to participate in a project

A diario vemos proyectos imposibles, mal planteados y cuyo final sabemos que será el desastre más absoluto. Vemos relaciones imposibles en las que los proveedores se comprometen a precios y servicios que no van a poder gestionar. Asumimos tareas que aceptamos llevar a cabo pero que no nos será posible entregar.

 No estamos demasiado acostumbrados a recibir negativas en el área profesional, tampoco a darlas cuando somos la parte contraria (quien quiere acceder a un servicio) puesto que entran en juego: compromisos personales, objetivos de venta, interés de entrar en una compañía.

 Gestionar capacidad, ambición y expectativas.  Como permitir una gestión más aceptable de los proyectos:

Siendo proveedor el precio debe ser ajustado pero realista, los servicios que ofrecemos deben ser adecuados a las capacidades que tenemos y contemplar posibilidades de crecimiento, los compromisos que adquirimos con nuestros responsables deben contemplar el tiempo del que disponemos, las herramientas que tenemos y necesitamos así como las capacidades con las que contamos.

Debemos saber decir NO cuando no disponemos de los medios, hay que ser honestos y explicar los motivos por los que rechazamos. Y generamos valor cuando sabemos ceder el juego a quien tiene los medios o mayor conocimiento dándole al cliente una alternativa más cercana a sus necesidades.

 Siendo proveedor debemos decir NO, cuando no podemos competir porque entramos en márgenes negativos, retirarse del terreno de juego para mantener nuestros estándares de  calidad es una retirada certera.

Si somos el colaborador en una empresa y, por mucho interés que tengamos por formar parte en un proyecto, no nos es posible por falta de tiempo o de conocimientos. Las posibilidades son : Replanificar la participación, proponer a otro compañero o simplemente aceptar que necesitamos un aprendizaje antes de participar

 Nuevamente, los compromisos que aceptamos, las expectativas que generamos debemos ser capaces de cumplirlas y mantenerlas.

Honestidad, compromiso real y consecuencia: mix ideal para cualquier relación que lleve a un ganar-ganar.

 

How many plans can you handle?

Para llegar a una meta, lograr un objetivo no hay un único camino. Ante la visualización o construcción de la posible solución tenemos dos tipos de perfiles, el de quien tiene un Plan A (con algunas variaciones y/o plan de contingencia) y el de quien desarrolla hasta el Plan N’.

En entornos estables, quien trabaja bajo un único Plan A ejecuta a la perfección el camino marcado, sabe superar algunos obstáculos y tiene preparado un backup en caso que surjan problemas, su plan de contingencia. Son personas en apariencia metódicas, más rígidas al cambio.

Hay quien al fijar el objetivo traza todas las rutas posibles (tiempo, esfuerzo requerido, recursos..) y es capaz de clasificarlas de más a menos óptima siempre teniendo en mente dónde hay que llegar y qué no se puede perder. Si el Plan A falla, ya está poniendo en marcha el B, en caso que este empiece a desviarse… ya está pensando en la siguiente opción. La última barrera entre conseguir el objetivo y desperdiciar recursos es el Plan N’. Son personas en apariencia caóticas, pero se trata de un caos ordenado. Las opciones ya están dibujadas, solo que únicamente las muestra si es necesario. Este tipo de personas se mueven fácilmente en entornos de desconocimiento o incertidumbre. En muchas ocasiones, se preguntan a si mismos porqué todas las asignaciones «curiosas» recaen sobre ellos.

Cada uno de ellos se siente fuera de lugar, quizás incómodo, al moverse en el entorno del otro. Los metódicos, se agobian en la incertidumbre, porque ¿y si lo que tengo planeado no funciona? Los caóticos se aburren en entornos estables.

Por eso, ¿Porqué a veces envidiamos la situación del otro cuando si nos conocemos a nosotros mismos sabemos que no nos gustaría?