Completing this year…

so we can start a brand new one! 2018 is almost here

Y llegó ese momento en el que hacemos balance y listamos todos los buenos propósitos para el próximo año.

Ha sido un año intenso, con momentos muy buenos y alguno bastante duro. Con marchas y retornos. Con lecciones aprendidas. En definitiva, de tonos claroscuros aunque positivo. Y este blog ha sido compañero a lo largo de todo 2017. Sí, Road to Improvement cumple un año!!

Lo primero, primero. Gracias a todos, a los que lo leéis, a los que lo habéis visitado, a los que le dieron su voto (No ha sido ganador en el concurso, pero agradezco mucho vuestro voto).

Lo segundo, muchas gracias por tan buenas conversaciones que me han dado la idea para algunos posts, recomendaciones de lectura, consejos, por acompañarnos, …

Os deseo unas muy buenas fiestas, una feliz salida y entrada de año. Que podáis disfrutarla, descansar? 😉 y planear nuevos retos para el año que entra que seguro, seguro será espectacular lleno de nuevos retos.

Road to improvement se marcha de vacaciones, a retomar fuerzas. Porque regresamos a primeros del 2018, con un nuevo aspecto.

 

¡¡¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!!!!

C=N-r

Una más que añadir al coleccionable. Una fórmula, una aproximación al cambio de porqué hacemos las cosas, cuáles son las causas….

C= Cambio

N= Necesidad

r= resistencia

El cambio se produce, como no, como respuesta a una necesidad:

Una necesidad personal, interna, de inquietud, de algo que puede mejorar… una necesidad que se va haciendo mayor, que acelera, que nos provoca una urgencia. Una urgencia a que las cosas no sigan como están. Dueños de nuestro cambio.

Una necesidad, provocada por un agente externo y que a nivel personal nos fuerza a movilizarnos, una ruptura, un despido, una promoción… Seguidores.

Una necesidad, que como empresa «provocamos» a cada uno de los miembros. Un entorno cambiante, la imposibilidad de quedarse atrás, hay que hacer de manera diferente, no podemos seguir siendo los mismos. Liderar para el cambio.

Una necesidad provocada por la aparición de nuevos participantes, nuevos competidores, … que nos obligan a reaccionar, reaccionar ante el cambio.

Y… la r?? La (R) corresponde al grado de resistencia. Cuanto más baja es la necesidad, cuanto más status quo, mayor es nuestra Resistencia. Deja las cosas como están, que así va bien. Y si así son las cosas, ¿Para qué el cambio? Nos resistimos a nuevos planteamientos, dejamos que el resultado de la fórmula sea cero.

Pero a medida que N es mayor, R baja (y, obvio… crece la fuerza del Cambio). La necesidad nos saca de la zona de confort, sí o sí. Cuánto más te alejes de esa zona, mejor.

 

Pon en marcha tu C=N-r. Muévete y mueve lo que te rodea, genera sensación de urgencia, de movilización, o ¿podemos quedarnos atrás?

 

Gracias por conversaciones que inspiran posts como este.

«If you don’t know where you are going, any road will get you there

Frase que resume el diálogo entre Alicia y el Gato de Cheshire

Todos, necesitamos un fin en la vida. Puesto que las organizaciones están formadas por personas, aplica el mismo principio. Si perdemos nuestro objetivo, perderemos nuestro camino.

La respuesta a las preguntas de ¿Qué somos? ¿A qué nos dedicamos? ¿Quiénes son nuestros clientes? es la MISIÓN

A dónde queremos llegar como empresa en el largo plazo. Esto, que es único para cada organización, es nuestra VISIÓN.

Para lograr alcanzar la visión, elaboramos nuestras líneas u objetivos estratégicos.

Estos tres elementos deben ser revisados al menos una vez al año. El primero para asegurar que seguimos siendo lo que decimos. El segundo que sigue siendo válido para alcanzarlo. Y el tercero para revisar, corregir si es necesario y ser más exigentes y ambicios.

Y, porqué nos hemos detenido para describirlos? Porque tienen relación directa con el compromiso emocional.

El compromiso se basa en:

  1. Conocer qué hay que hacer
  2. Comunicar lo que está pasando
  3. Saber que se sigue (feedback, reconocimiento,…)

Empieza construyéndose de arriba a abajo (misión, visión y objetivos estratégicos) y a través de la comunicación. Cuánto más clara sea, más concisa y mejor. Y no se consigue con acciones puntuales.

Cada uno de los niveles inferiores debe proceder a establecer sus objetivos estratégicos alineados con lo que la empresa quiere ser y los objetivos que se ha marcado. Y seguirlos. Debemos dar las herramientas y autonomía necesarias para que los equipos puedan cumplirlos. Comunicar, hacer partícipes, desarrollar. Y seguir, para conseguir corregir cuando sea necesario.

Así, cada uno de nosotros sabe cuál es rumbo de la nave en la que estamos, qué se espera de nosotros, en qué invertimos nuestros esfuerzos. Las cosas TIENEN Sentido, los movimientos que se realizan son coherentes, nos identificamos  y aunque no siempre tengamos toda la información, estamos comprometidos emocionalmente.

Copiar iniciativas aisladas porque «molan», porque están de moda sin pensar en cuál es nuestra esencia, es un camino erróneo, contraproducente, que crea más frustración a los equipos.

Nuevamente, definir, comunicar, lanzar y seguir. Siempre relacionado con lo que perseguimos lograr. Podrá gustarnos más o menos (y aquí tenemos nuestro poder de decisión) pero tendrá sentido.

What to do when you have no clue… and no help will come

Trust yourself

Oportunidades, amenazas, retos, decisiones, cambios, problemas, incógnitas, ….Cada día les hacemos frente de la manera que creemos más adecuada. Algunas de estas situaciones nos son familiares pero otras son totalmente nuevas y quizás cambien nuestro rumbo. Eso produce inquietud, en muchos casos una parálisis inicial, que puede ser momentánea o puede llegar hasta la eternidad dependiendo de la capacidad de gestión de la incertidumbre.

Tomar decisiones o resolver problemas nunca planteados pero dentro de ámbito de conocimiento son cosas «sencillas» cuando a mano tienes multitud de elementos que utilizar. Estamos andado la calle «tu camino conocido». Y  cuando llegas al final de la calle es cuando tienes que decidir, re-ando la calle una y otra vez (mismo resultado) o hago algo distinto y emprendo? Emprender es una aventura, en muchos casos es pura exploración.

Cuando se elige el segundo camino, emprender, lo primero que hacemos (y no es mala opción o quizás es instintiva) es mirar hacia los lados por si alguien se sabe la respuesta correcta y nos puede dar la respuesta directamente. Si esto no funciona, quizás internet, los libros tengan la sabiduría que buscamos. O puede que acudiendo a distintas fuentes, podamos elaborar el plan de ruta adecuado para el terreno desconocido.

Pero … si nadie ha transitado ese camino, ¿Qué hacer? Porque si lo podemos hacer  acompañados, de la mano de alguien, se llevará mejor porque aunque sea igual de oscuro, dará un poco menos de miedo.

Pero… perooo… y cuando es NUESTRO CAMINO y solos es el único modo de recorrerlo? Cuando nadie puede darnos LA respuesta, la receta mágica, el plan maestro? ¿Qué sucede?

¿Dónde está la solución?

Cabeza y corazón, o análisis, instinto y algo de sentido común. Lanzarse será la única manera.  Con pequeños pasos que nos vayan aportando algo de luz. Y sí, aunque este movimiento inquiete, seguirás moviéndote y lo que avances y la velocidad que lleves solamente dependerá de ti. Nadie podrá corregirte.

Y los pasitos cortos funcionan cuando decides que tu objetivo no es otro que adentrarte en lo inexplorado.

What to do then? trust yourself, trust your judgement

An Isaac Asimov short story, its principles laying in decision making process

Cervecita en una terraza, buena compañía, buena conversación que deriva en una recomendación para la lectura de una historia corta: «La máquina que ganó la guerra» de Isaac Asimov.

Y aplica tanto, hay tantísimas cosas que podemos ver a nuestro alrededor!

Ya hoy y, cada vez más, confiamos en las decisiones tomadas por una máquina, se habla más y más de inteligencia artificial, machine learning, big data… Pero, al lado de ello, están los inputs que reciben los sistemas, los equipos que hacen uso de ella y quienes toman las decisiones basándose en todo lo anterior. Y a veces, no fluyen como deberían hacerlo.

Hoy es frecuente ver que por mantener una posición, proteger un puesto, a quien toma las decisiones se le cuente lo que interesa que escuche y no lo que sucede. Hablamos mucho de comunicación, equipos y transparencia pero parece que da miedo mostrar indicadores que no están en verde, proyectos que encuentran dificultades. Comunicación y transparencia deben ir en ambas direcciones en un equipo, aguas abajo para comunicar hacia donde hay que ir, aguas arriba para indicar la situación y poner planes de acción en marcha si es necesario.

Hoy, la información, a pesar de estar más disponible que nunca, se filtra tanto, se adapta tanto en ocasiones para que juegue a nuestro favor, puede tardar tanto en producirse que cuando llega al punto  decisor puede que esté tan distorsionada que ya no sea válida. Es complicado tomar decisiones con información de meses atrás y tampoco es nada fácil realizar proyecciones de futuro con ella.

Hoy, que, cada vez más, apoyamos nuestras decisiones en infinidad de datos y sistemas gestionados por personas, es cuando nuestros equipos deben estar más equilibrados que nunca:  perfiles jóvenes que aporten ideas, perfiles más «antiguos» a los que es necesario formar para que no queden atrás, …

Hoy, quizás, ante toda la información que nos abruma, si hay algo, alguna cosa que parece susurrarnos que no es el camino, que a pesar de lo que nos dicen, no sé porqué pero no… debemos hacer uso del instinto, debemos hacer uso de nosotros mismos. Hacer lo mejor con lo que se tiene. Y un 50% de las veces, con esta base, la probabilidad está de nuestro lado.

Equipos + información + instinto, nuestra base

Os recomiendo, si no lo habéis hecho, la lectura de este relato corto. Es genial.

Lack of decision-making

Ante la incertidumbre, la posibilidad de desaparición del status quo, cada uno la afronta de distinto modo: miedo y respeto. Y la situación de partida es exactamente la misma: Desconocimiento de lo que puede suceder.

El miedo paraliza, y nos hace cada vez más pequeños, nos encierra más.

Quien habla desde el miedo, intenta siempre que las cosas no cambien o lo hagan lo menos posible, oculta información, espera solo buscar falso consenso, pensará que quien está a su lado, busca también únicamente el beneficio propio. En las reuniones en las que habita el miedo se evita tomar decisiones y se promueve el diluir responsabilidades, esto provoca que se discuta el mismo tema una y otra vez.

Cuando lo que tenemos es respeto (inquietud ante la incertidumbre pero seguridad en uno mismo), buscamos la información que sea más útil, pedimos ayuda y contamos con otras personas que pueden aportar. En reuniones donde predomina el respeto, se comparte la realidad, se confía en el conocimiento de quien participa y se toma una decisión consensuada. Cada uno se hace RESPONSABLE de la parte que le corresponda en la decisión. Se decide, avanza, evalúa y corrige (si es necesario).

No hace falta decir, que esto se refleja tanto en nuestra vida personal como profesional. En el ámbito profesional es donde vemos más habitualmente la necesidad de tomar decisiones en común.

¿Cuántas veces habrás escuchado: «otra reunión en la que se habla de lo mismo y no se decide nada»? o «Había 30 personas en la reunión (repetidas veces este comentario se junta con el anterior) y solo han hablado 3». Esto sucede por varios motivos:

  • No se ha indicado el objetivo de la reunión y se improvisa
  • Se tiene objetivo, temas, pero nadie se la ha preparado
  • El que nos ocupa: Hay objetivo, decisiones que tomar pero nadie quiere ser el primero en decidir y ser identificado como EL responsable (a veces parece que futuro posible culpable)

Cuando se nos invita a una reunión debe ser porque podamos sumar, aportar.Cuando asumimos un cargo debemos asumir las responsabilidades que el mismo conlleva, entre ellas, la toma de decisiones (con la incertidumbre que exista).

La próxima vez que asistas a una reunión «repetitiva», aporta tu granito de arena. Responsabilízate dentro de tu propio ámbito de actuación, intenta lograr un avance.