What part do you want to play in Life’s movie?

La vida transcurre día a día, fotograma tras fotograma de una película. Al igual que cada día elegimos cuáles son nuestros estándares, por los que nos vamos a regir, también podemos y debemos elegir a qué lado de la pantalla nos situamos. ¿Somos actores o queremos ser espectadores?

El poder que cada uno tiene es el de decidir dónde quiere estar y el rol que quiere jugar. No permitas que otros decidan ni del lado de la pantalla del que vas a estar (que vivan la vida por ti) ni el papel que ocupas si estás en el reparto de actores.

Es indiferente el ámbito al que apliquemos estos conceptos: pareja, familia, amigos, trabajo… qué más da. En cada momento/situación para cada uno de ellos, eliges QUIÉN quieres ser.

¿Porqué siempre tienes que hacer de actor protagonista? organizar todo, arreglarlo todo, opinar de todo…

¿Porqué siempre asumes el papel de actor secundario? Colaboras en todo, sigues en todo, afirmas en todo…

o… ¿Porqué eres un mero espectador?Permites que los demás te organicen la vida, y sólo ves las cosas pasar.

Nada es inamovible, nada es permanente. Elige qué quieres ser, quizás en algunos ámbitos, algunas veces, querrás ser el prota (llevar el peso de la conversación), otras meramente quieras actuar como secundario (el restaurante que elijan estará bien seguro) o puede que quieras disfrutar de lo que sucede y observar (Quizás me sienta tan tranquilo que no tenga la necesidad de hablar), coger el bol de palomitas y el refresco y simplemente observar. Ya elegirás si sigues viendo la película o buscas otra que te guste más.

Un cachito de nuestra libertad personal, reside en elegir quién queremos ser y permitirnos serlo. Puede que quien sigue atado por cadenas invisibles no alcance a comprenderlo pero, ¿porqué tienes que limitarte a cumplir con un papel de por vida?

Por cierto, gracias Rafa por tan buenas conversaciones!!

 

When we have to give a 150% of ourselves

A los que les van las aventuras fuertes, siempre han gustado de entornos en los que se les ppida (alta exigencia – alta enseñanza – altos resultados) mucho, dar lo mejor de sí mismos. Con esa filosofía crecen y esa filosofía mantienen en el tiempo.

A lo largo de nuestra vida, tenemos días en los que no nos apetece ir a la escuela, hacer deporte, ir a trabajar (sobretodo algún lunes), pero ese humor se pasa rápido. No hay más opción que ir y empezar. A medida que pasen las horas la pereza instalada se irá diluyendo. Todos tenemos permitido dar un 80% para regresar nuevamente a nuestro rendimiento habitual. Estar en un entorno exigente, armónico y respetuoso posibilita el hacerlo. Motivados buscaremos dar más que el día anterior.

Cuando sin embargo lo que nos rodea no es la exigencia, la superación, el desarrollo, sino la mediocridad, el egoísmo, la mentira, el vacío…. mantener el nivel de auto-exigencia se hace algo ligeramente complejo. Es fácil dejarse llevar por lo que nos rodea, nos hará la vida más suave, aunque quizás cuando hagamos balance nos pase factura.

En cambio, si ante este entorno decides seguir la línea que te marcaste, no dejarte llevar por la corriente, tan exigente como tú quisiste que fuera, tienes que asumir que los días de estar al 80% deben ser pocos, y lo más separados posible los unos de los otros. La exigencia con nosotros mismos debe ser del 150% puesto tu mente no está trabajando al máximo. Así el resultado que se muestre, el que vean los demás sobre tu rendimiento habitual será del 100%. No es fácil, ir contracorriente, requiere serenidad, exigencia, apoyo e introspección. Piensa que los demás puede que estén en la misma situación, que no se han dejado arrastrar, te dará energía extra, apóyales. Respeto máximo hacia quien tiene circunstancias complejas.

Sigue con tu plan, paso a paso, trabajando, manteniendo ritmo y calma. (Every time you chose your standars)