When we have to give a 150% of ourselves

A los que les van las aventuras fuertes, siempre han gustado de entornos en los que se les ppida (alta exigencia – alta enseñanza – altos resultados) mucho, dar lo mejor de sí mismos. Con esa filosofía crecen y esa filosofía mantienen en el tiempo.

A lo largo de nuestra vida, tenemos días en los que no nos apetece ir a la escuela, hacer deporte, ir a trabajar (sobretodo algún lunes), pero ese humor se pasa rápido. No hay más opción que ir y empezar. A medida que pasen las horas la pereza instalada se irá diluyendo. Todos tenemos permitido dar un 80% para regresar nuevamente a nuestro rendimiento habitual. Estar en un entorno exigente, armónico y respetuoso posibilita el hacerlo. Motivados buscaremos dar más que el día anterior.

Cuando sin embargo lo que nos rodea no es la exigencia, la superación, el desarrollo, sino la mediocridad, el egoísmo, la mentira, el vacío…. mantener el nivel de auto-exigencia se hace algo ligeramente complejo. Es fácil dejarse llevar por lo que nos rodea, nos hará la vida más suave, aunque quizás cuando hagamos balance nos pase factura.

En cambio, si ante este entorno decides seguir la línea que te marcaste, no dejarte llevar por la corriente, tan exigente como tú quisiste que fuera, tienes que asumir que los días de estar al 80% deben ser pocos, y lo más separados posible los unos de los otros. La exigencia con nosotros mismos debe ser del 150% puesto tu mente no está trabajando al máximo. Así el resultado que se muestre, el que vean los demás sobre tu rendimiento habitual será del 100%. No es fácil, ir contracorriente, requiere serenidad, exigencia, apoyo e introspección. Piensa que los demás puede que estén en la misma situación, que no se han dejado arrastrar, te dará energía extra, apóyales. Respeto máximo hacia quien tiene circunstancias complejas.

Sigue con tu plan, paso a paso, trabajando, manteniendo ritmo y calma. (Every time you chose your standars)

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