Dicen que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Y que no hay más limite que el que nos imponemos. Veamos.
La capacidad intelectual, capacidad de relación, capacidad de estudio, perserverancia, creatividad, visión global y de oportunidades… todas ellas son variables o habilidades que cada uno tiene en distinta medida.
¿Qué puede convertirse en potenciador o limitante?
- El nivel de autoconocimiento, que es nuestro motor. Saber qué capacidades naturales y/o puntos fuertes tenemos.
- Creencia en nosotros mismos (y derivado del punto anterior). Cuando creemos en nuestras capacidades, somos capaces de aprovecharlas para avanzar hasta donde queramos.
- La curiosidad
- Las creencias que hayamos dejado arraigar con el paso del tiempo
- Nuestra reacción ante la negativa, rechazo o fracaso
- Cómo aceptamos que nuestro entorno marque las pautas a seguir o cómo creemos que debemos crear el mundo
- El enfoque que queramos dar a nuestra vida
- La inversión en nosotros mismos
Nuestro límite personal es proporcional a la actitud que tomemos ante cada una de estas posibilidades.
Avanzamos a medida que aprovechamos al máximo nuestros puntos fuertes y el límite estará tan lejos como lo permitamos.
Como siempre, los ritmos de evolución no son iguales, porque limitantes y potenciadores han dejado su propia huella en cada uno de nosotros. Tampoco lo son los límites, cada uno marca el suyo.

